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sábado, 26 de marzo de 2011

Zona Arqueologica
La construcción más importante de la zona arqueológica es el Templo de Tláloc —venerado localmente por su nombre calendárico: 9 Lluvia o Chiconquiáhuitl[2] —, basamento piramidal construido en distintas fases, dedicado a esa divinidad prehispánica y cuyo culto fue uno de los más importantes en toda el área mesoamericana. Es una de las pirámides más voluminosas del mundo, y durante mucho tiempo permaneció en el olvido, creyéndose que era una montaña, sobre la cual fue construido un templo católico en la época colonial. Este templo fue abandonado 100 años después de la caída de Teotihuacán, en tiempo de la hegemonía tolteca en Mesoamérica (Posclásico Temprano, 900-1200 d. C.). El tolteca fue el grupo dominante de gran parte de Mesoamérica, área por la cual se distribuían rasgos característicos de esa cultura.
Para el 1300 d. C., Cholula fue abandonada por los toltecas y a la llegada de los españoles, en el año 1519, los cholultecas erán tributarios privilegiados de Tenochtitlan, y enemigos de los tlaxcaltecas. A la llegada de los españoles el Templo de Quetzalcóatl, se ubicaba al lado poniente de la Gran Pirámide, el cual fue destruido y con sus piedras se edificaron los principales monumentos coloniales. Cholula posee además notables ejemplos de pintura mural, como el llamado Mural de los Bebedores.


La zona arqueológica de Cholula es un sitio histórico localizado siete kilómetros al oeste de Puebla de Zaragoza, capital del estado mexicano de Puebla. Es una zona federal que se encuentra entre los municipios de San Pedro Cholula y de San Andrés Cholula, y su nombre deriva del vocablo náhuatl Cholollan, que en significa "agua que cae en el lugar de huida". Se trata de uno de los asentamientos más antiguos de México, y presenta una ocupación continua desde el período preclásico superior. A pesar de ello, su importancia en Mesoamérica fue variable a lo largo de los dos mil años de historia de la civilización nativa de América central.
El primer asentamiento de Cholula se localizaba en las inmediaciones de una laguna que ha desaparecido. Esto ocurrió en el período Preclásico Medio o Superior, aproximadamente entre el siglo VIII y III antes de nuestra era. En aquel tiempo, las poblaciones mesoamericanas eran pequeñas aldeas cuya ocupación principal era la agricultura de subsistencia, centrada especialmente en el cultivo del maíz. Alrededor del siglo I antes de nuestra era, en Cholula se construyó el primer centro ceremonial importante, a partir del cual crecería lo que sería uno de los principales centros religiosos de Mesoamérica.
Durante el período clásico mesoamericano, Cholula fue el principal aliado de Teotihuacan en el valle de Puebla-Tlaxcala. Proveía a la metrópoli del altiplano central de artículos muy apreciados en la red comercial mesoamericana, como la cerámica Anaranjado Delgado, que, como su nombre lo indica, se trata de productos de alfarería distinguidos por la fineza de sus acabados y el color naranja característico. La cerámica Anaranjado Delgado era un bien de consumo suntuario en Mesoamérica, destinado sólo para las élites gobernantes.
Según algunas hipótesis, Cholula habría decaído más o menos al mismo tiempo del declive teotihuacano --ocurrida alrededor del siglo VII de nuestra era--. En otras propuestas, la ciudad habría cobrado fuerza regional en el contexto del vacío de poder surgido por el ocaso de la metrópoli teotihuacana. Como quiera que haya sido, el gran templo de Quetzalcóatl fue abandonado alrededor del siglo XI de nuestra era, época en que su población comenzó a reducirse y la ciudad perdía importancia económica y comercial.
Las más recientes investigaciones han encontrado que la zona dominada por Cholula en el período clásico de Mesoamérica estuvo bajo la influencia de pueblos portadores de la cultura Ñuiñe, cuyos centros principales se localizan en el suroeste el actual estado de Puebla y el noroeste de Oaxaca, en la llamada Región Mixteca.
Luego de su declive en el período clásico, Cholula resurgiría en el posclásico temprano como uno de los principales nodos comerciales y religiosos de Mesoamérica. La Historia Tolteca-Chichimeca (de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl) señalaba que a la llegada de las primeras migraciones trochichimecas al altiplano, la ciudad de Cholula se encontraba poblada por un grupo al que se conoce como olmeca-xicalanca u olmecas históricos --con el propósito de diferenciarlos de los olmecas arqueológicos--. Los olmeca-xicalancas también eran un grupo étnico con importante presencia en otras zonas del centro de México, como Cacaxtla, Cantona, Xochitécatl y probablemente Xochicalco y Chalcatzingo, en el actual estado de Morelos. Se ha planteado que los olmeca-xicalancas habrían sido originarios de la costa oriental del golfo de México, y que eran portadores de una cultura relacionada con la maya, que se refleja en su estilo artístico.
Luego de una lucha contra los pobladores originarios, los toltecas pudieron imponer su hegemonía, incluyendo a Cholula en su área de influencia. A partir de entonces, la ciudad adquierió el nombre completo de Tollan-Chollollan-Tlachihualtépetl, que significa Gran ciudad donde cae el agua en el lugar de huida del cerro hecho de tierra. En el posclásico temprano, es probable que Cholula mantuviera relaciones con otras áreas de Mesoamérica, en especial con el reino mixteco del señor Ocho Venado, como sugieren algunas interpretaciones de documentos como el Códice Tonindeye.
La ciudad estaba regida por dos jefes, que también fungían como una especie de sacerdotes de las dos deidades principales de los olmeca-xicalanca: la Serpiente Emplumada y el Dios de la Lluvia (Tláloc), hecho que revela la vocación agrícola de los cholultecas. Más tarde, con a expansión mexica, Cholula quedó como uno de los principales aliados de Tenochtitlan.


La Gran Pirámide de Cholula
La Gran Pirámide de Cholula o Tlachihualtepetl es el basamento piramidal más grande del mundo con 450 metros por lado. Es también la pirámide más grande en volumen con 3,300.000 m³ aunque no en altura; tiene 66 m de alto (similar a la del Sol en Teotihuacan que tiene 64 m y a la del Templo IV de Tikal que tiene 70 m) mientras que la Gran Pirámide de Guiza en Egipto tiene una altura de 139 m.
La construcción forma parte de la zona arqueológica de Cholula, en el centro del estado mexicano de Puebla.
La construcción del templo de Chiconaquiahuitl (Dios de las nueve lluvias) se realizó a lo largo de varias generaciones. Dio inicio en el siglo II antes de nuestra era, y concluyó a la caída de Teotihuacán, que fue la última cultura prehispánica que imprimió su sello en el gran basamento (900 d. C. - 1100 d. C.), antes de la llegada de los españoles. Una de las prácticas constructivas de los mesoamericanos era la remodelación de antiguos edificios, remodelaciones que tenían como objetivo la ampliación y mantenimiento de las construcciones originales, por lo que el dilatado período de construcción de este templo debe ser entendido en ese contexto.
El Tlachihualtepetl fue producto de siete pirámides superpuestas, cada una de las cuales cubría la totalidad de la pirámide anterior. Ello motivó el agrandamiento paulatino de la base, que llegó hasta los cuatrocientos cincuenta metros de lado, alcanzando una altura de sesenta y seis metros.
La apariencia actual de la gran pirámide es la de un cerro en cuya cima se encuentra una iglesia católica, dedicada a la Virgen de los Remedios. Ésta fue construida, después de tres intentos por los españoles en el año de 1594. El templo católico en la actualidad es un importante destino de las peregrinaciones de los creyentes católicos de la región, y también es empleado para la celebración de ritos indígenas. Debido a que el templo católico ha sido declarado patrimonio histórico de la nación mexicana, la pirámide prehispánica no ha podido ser excavada en su totalidad, en virtud de que dicha pirámide fue hecha de tierra y lo que se puede observar es el núcleo central de lo que fue la gran pirámide, dicho de otra forma, la gran pirámide que corresponde a la última cultura solo existen aislados adosamientos de piedra caliza, en virtud de que el restó fue devastado por el abandono de más de 200 años. Sin embargo, los arqueólogos han excavado en la construcción cerca de ocho kilómetros de túneles que permiten la observación de las diferentes fases constructivas de la pirámide y que pertenecen a otras culturas distintas a la Teotihuacana, siendo relevante los murales de los bebedores de pulque, el de los chapulines y el dedicado a Chiconaquiahuitl


viernes, 25 de marzo de 2011

IGLESIA DE SANTA MARÍA TONANTZINTLA.

   Tonantzintla es una localidad del municipio de  San Andrés Cholula  que se encuentra en el estado de Puebla. Su nombre oficial es Santa María Tonantzintla. El pueblo se encuentra ubicado a aproximadamente 10 km al suroeste de la Ciudad de Puebla, y a 4 km al sur del centro de San Pedro Cholula.
  Existen en Tonantzintla tres barrios. Los barrios son los de San Miguelito, San Diego, San Pedro. Cada uno de los barrios posee una capilla dedicada al mismo santo del cual recibe nombre el barrio. Existe además una capilla dedicada a San José.
   El nombre de Tonantzintla viene de las palabras en náhuatl to, que significan "nuestro" o "nuestra", nantzin, el sufijo "tzin" denota nobleza, lo que viene a significar "señora madre", y tla, que significa "junto a" o "lugar de". Por lo tanto, Tonantzintla significa en conjunto "Lugar de nuestra Señora Madre" o de Nuestra Madrecita”. En la cultura mexica Tonantzin era una diosa identificada con la Tierra y con la fertilidad, cuyo nombre significa literalmente "Nuestra Madre". A la llegada de los españoles se le añadió el nombre de "Santa María", en honor a la Virgen María traída por Hernán Cortes. No solo en este lugar se le rindió culto a Tonantzin, también en otros como en  el cerro del tepeyac  en la ciudad de México en donde según algunos historiadores se le relaciona con el culto a la Virgen de Guadalupe.
   Durante la época prehispánica existía un adoratorio dedicado a Tonantzin en este lugar, mismo que fue sustituido por el templo cristiano actual.
    Las iglesias novohispanas tienen volúmenes cúbicos  y rígidos siguiendo la tradición de sus centros ceremoniales.
    La iglesia de Santa María de Tonantzintla (es conocida por los lugareños como la capilla Sixtina del arte barroco indígena)  es el templo principal del pueblo y es el  que guarda una de las joyas más ricas del barroco mexicano del siglo XVI y que obtuvo un toque churriguresco en el siglo XVII.. Los Franciscanos fueron muy inteligentes al permitir mezclar ciertos elementos que recordaban el culto a Tonantzin en la ornamentación, ya que ello facilitó la evangelización.
Se consideran cuatro etapas en la construcción del templo que abarca del siglo XVI al XIX.
La primera etapa se inicio a mediados del siglo XVI, con un pequeño santuario cuyos vestigios se localizan hacia el norte de la iglesia. Esta etapa llegaría hasta mediados del siglo XVI, cuando se edificó la estructura arquitectónica que sería la base del templo actual que constaba de una nave sin crucero y una fachada muy sencilla, hoy destruida.

     En la segunda etapa de construcción, a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, fueron construidas la torre, la cúpula, el crucero (zona donde se cruzan dos naves perpendiculares)  y una pequeña sacristía. También se realizaron labores de estuco del ábside (parte final de la cabecera de una iglesia) del crucero del retablo (obra de arte pictórica o escultórica formada por diversas escenas que se sitúan tras el altar mayor o de una capilla) principal.

     La tercera etapa y la más importante comprende la mayor parte del siglo XVIII. Se completa el edificio tal y como lo conocemos en la actualidad; además se amplía la nave, ocasionando que la torre quedara dentro de ella. Esto trajo como consecuencia la construcción de una nueva fachada.

     En la cuarta y última etapa, que comprende los siglos XIX y XX, se realizaron los detalles finales que relatan los episodios de la Anunciación, la Concepción, la Asunción y la Coronación 
de la Virgen.

jueves, 24 de marzo de 2011

     La fachada exterior de la iglesia es  de aspecto sencillo y totalmente revestida de ladrillo y talavera de color blanco y azul con forma de flores de aspecto geométrico (técnica del vidriado y del esmaltado del barro cocido que los antiguos mexicanos desconocían, llegó desde España a México con la llegada de ceramistas en 1580, y tomó su nombre de la cuidad de Talavera de la Reyna, en Toledo, España lugar de tradición alfarera, zona antiguamente habitada por alfareros árabes que implantaron sus técnicas). Los colores que se utilizaron en la Talavera poblana fueron verde, amarillo, naranja, azul y negro sobre fondo blanco, aunque con frecuencia se decoraron únicamente a base de dos colores: azul sobre fondo blanco; como es el caso de esta fachada. Los motivos que predominaban en este estilo eran animales, flores, formas religiosas, figuras humanas y dibujos geométricos. . Desde el siglo XVI se instalaron en la ciudad de Puebla talleres donde se fabricaron objetos de barro esmaltados con plomo y óxido de estaño.
Gran repercusión encontró el barroco en la Nueva España, pasó poco a poco por un periodo de modificaciones y adaptaciones resultado de las influencias ambientales y humanas, dando lugar al desbordamiento como característica principal del barroco novohispano. Una de las zonas donde floreció con mayor fuerza el estilo fue en el Obispado de Puebla, conservándose por fortuna algunas evidencias que nos hablan del esplendor que alcanzó, como por ejemplo la iglesia de Santa María de Tonantzintla,  la catedral de puebla, y la capilla del Rosario en la iglesia de Santo Domingo.

En la iglesia de Tonantzintla se puede observar el arte barroco novohispano, que  es un movimiento artístico que apareció en lo que hoy es México a finales del siglo XVI, aproximadamente, y que se preservó hasta mediados del siglo XVIII.  El termino barroco proveniente de la palabra portuguesa barrueco que significa impuro, abigarrado, extravagante, osado, el ejemplo más impactante del arte barroco novohispano se encuentra en la arquitectura religiosa, donde los artesanos indígenas le dieron un carácter único.
   El barroco novohispano es el es el resultado de la herencia española, a partir del siglo XVII. El estilo barroco representa una experiencia de sobrevivencia cultural por parte de los indígenas, enriqueciéndola y transformándola. México y el barroco comparten su historia, con la llegada de la civilización ibérico-europea y el mestizaje cultural.
   Algunos historiadores sitúan  a esta iglesia en un estilo Churrigueresco (término que  proviene del apellido Churriguera. Los Churriguera fueron un clan de arquitectos barrocos cuya obra se caracterizó porque presentó una recargada decoración) este arte llegó hasta la Nueva España, donde se conoce como barroco estípite, alcanzando un gran desarrollo. Se entendían por churriguerescas todas aquellas arquitecturas que poseían un marcado movimiento y una abigarrada ornamentación, sobre todo la retablística. Este estilo es una variante del estilo barroco que presenta más ornamentación.
  Una vez dentro, la primera imagen que sobreviene a la vista del espectador, es la de una horda de ángeles semidesnudos (con grandes ojos, cabellos rubios y ensortijados) y distintas expresiones  que ocupan cada uno de los rincones  incluso hasta aquellos imperceptibles a simple vista   y penden en actitud descendiente como si estuvieran bajando de las alturas para compartir con los mortales el espacio terrenal. Aunque el clero español hizo construir en honor a la Virgen María el templo, los indígenas que modelaron las yeserías no se olvidaron por completo de Tonantzin ni de su propio universo, aludiendo a ellos en una iconografía mexicanista compuestas por ángeles morenos, nichos con penachos de plumas, frutas tropicales (mango, chile, coco, plátano, flores y plantas de vivos colores rojos, azules, amarillos, verdes y rosas. etc.) y  sobre todo mazorcas de maíz, fueron laboriosamente creadas con una mezcla de barro, paja y una sustancia viscosa extraída de la hoja del maguey, y luego horneadas y coloreadas especialmente para ser una pieza más dentro del engranaje visual que ofrece el interior de la iglesia.
Los indigenas de tonanzintla plasmaron en esta iglesia el simbolismo de la geometría cósmica: horizontalmente ,el centro, los puntos cardinales y de manera vertical el eje central concentor del cielo, tierra e inframundo,su templo es una réplica de la montaña sagrada.Las flores y los seres que pueblan Tamochan y Tlalocan ( es un ligar mítico es el paraíso terrenal) están presentes en este templo, también lo están las almas de los infantes por nacer descendiendo por el eje cósmico hacia el vientre materno, y de ahí parten las almas por su destino. Tzontemoc es enviado al inframundo por el eje cósmico y su imagen se reproduce en el templo.
  Al fondo del pasillo central hay tres retablos dorados: el de la cabecera es de estilo salomónico, como imágenes estofadas: el de la pasión salomónica con diversas figuras de cristo y frente a este otro con un calvario.A ellos se le agregan dos más con estilo churriguresco del siglo XVIII con esculturas de santos.